Diariominutos

Diariominutos

Curadora: Fabiana Gallegos

Diariominuto-en-el-REC-La-Plata-06-06

Diariominutos de Pablo Usunoff, es una obra en tiempo presente. Una proyección de videos, acompañados con música en vivo [1].

Son 30 minutos en donde el realizador-compositor-performer hace que la imagen y el sonido ambiente dialoguen con la música, construyendo una nueva obra. Esto se debe a que los videos, en primer lugar, fueron creados para visualizarse en Internet y no en una sala en donde se intenta recrear una situación similar a la cinematográfica (personas sentadas viendo una proyección, en silencio y en la oscuridad); en segundo lugar, porque las canciones o fragmentos de canciones compuestas por Pablo, tampoco fueron creadas para acompañar estos videos. Por lo tanto, todo estatuto, primario u originario, de las obras que lo componen, se subvierte, dando lugar, entonces, a una obra en proceso, abierta, que no se cierra sobre sí misma, sino que sigue mutando y cambiando a nuevas formas de representación.

A su vez la obra tiene un componente muy atractivo que es lo cotidiano, lo autobiográfico y lo personal. Los Diariominutos son videos sin mayores pretensiones que la duración de un minuto. Duración variable en fin, porque según la imagen que lo completa se modifica la percepción del tiempo, y mas allá que la duración siempre sea la misma e inamovible, la experiencia es particular y única según cada caso. El gato en la medianera, la espuma del mar, la tortuga comiendo una flor, son algunas de las imágenes que conforman esta especie de retrato audiovisual, de haikus diarios, que hacen que los límites temporales se olviden y cada situación valga por sí misma y en relación a los otros 29 videos.

Pensar en este trabajo me remonta al libro Mirar de John Berger, donde se plantean nuevos modos de ver, en donde la vida y el arte se confunden: “De manera repentina, una experiencia de observación desinteresada se abre por el centro y da vida a una alegría que reconocemos como nuestra” [2]. Esta operación sucede constantemente en la obra de Usunoff y nosotros, como espectadores, dejamos de percibirla como una subjetividad lejana; así la obra logra que uno se identifique con esas imágenes, apropiándoselas. Ese cambio hace que un trabajo tan personal, que retrata su vida cotidiana, sumado a su guitarra y su voz, se amplíen, para no cerrarse ensimismados, haciendo que esa subjetividad explote; allí es por donde nos deja entrar y nos recibe Diariominutos.

Me enorgullece presentar esta obra, porque nos propone una experiencia única, irrepetible, efímera, que se escapa de toda documentación, solo se da en esos 30 minutos que uno está conviviendo con esa “orquestra” de imágenes y sonidos

1. Está obra-monstruo surge gracias a una propuesta que la curadora, Mariela Cantú le hace a Pablo Usunoff, de combinar sus Diariominutos y su música en una sala.
2. Cita del texto “Un prado”, en Mirar de John Berger.
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